Pablo Micheli

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Soy Pablo


Nací el 4 de Julio de 1959 en Ferré, una localidad de aproximadamente 2000 habitantes ubicada al noroeste de la provincia de Buenos Aires. Mi padre se llamaba igual que yo, pero la mayoría de la gente lo conocía como “Pochi”. Mi madre, Carmen Riquelmez, hoy milita en un barrio de Lanús. Tengo 4 hermanos que me acompañan en cada paso de mi vida: Miguel Ángel, Elizabeth y Beatriz. Cuando tenía 9 años, me mudé al barrio Las Morochas de la ciudad de Junín, ciudad en la que vivo actualmente.

Siendo muy chico la dictadura militar secuestró a mis padres. Luego de estar 2 meses desaparecidos, y de que junto a mis tres hermanos recorriéramos todas las comisarias de Junín sin tener dato alguno, los blanquearon en la cárcel de Mercedes.

Cuando recuperaron la libertad fuimos prácticamente expulsados de Junín ya que mis padres estaban amenazados de muerte y les habían expropiados los dos negocios que tenían en la Laguna de G
ómez y que eran nuestra única fuente de ingreso. Ningún gobierno reparó nunca esta situación.
Al irnos de Junín nos instalamos en Villa Caraza (Lanús Oeste), y pasamos a vivir en condiciones durísimas jamás vistas. Hoy mi madre sigue viviendo en ese barrio en condiciones muy precarias.

Ya instalado en Buenos Aires y siendo un adolescente, comencé la carrera de Ingeniería Electrónica Naval. Al poco tiempo empecé mi militancia en Anusate, agrupación fundada para recuperar ATE.

Mi primera tarea en ATE fue organizar la Juventud estatal y, promediando los ´80, fui elegido Secretario de la Juventud de ATE en al ámbito nacional.

Los ´80 fueron los años más gloriosos porque llegaron a mi vida mis dos primeros hijos: Daniela y Pablo.
Antropóloga y comprometida con la lucha contra la trata de personas (milita en la ONG Acciones Coordinadas Contra la Trata), Daniela (30) acaba de ser mamá de un hermoso varoncito, Juan Simón. Trabaja en la Auditoría General de la Nación.
Pablo Matías (27) se encuentra terminando la licenciatura en Relaciones Exteriores y trabaja, a su vez, en la Auditoría General de la Nación. Su intención es seguir perfeccionándose para incurrir en la carrera diplomática.
Luego, en 2004, llegaría Camilo para completar la familia. Actualmente juega al básquet en el club Sarmiento de Junín y disfruta de pasar la mayoría de las horas con sus amigos tanto de la escuela, como del barrio.
Tanto yo, como su compañera Miriam, quién es inspectora del Senasa en Junín y toda la zona, estamos orgullosos de los tres.

Durante los ‘90 milité junto a Germán Abdala. En 1992 fui parte de la fundación de la CTA.

En la misma época, asumí responsabilidades gremiales en distintos cargos desde Vocal Suplente, Vocal Titular, Secretario Gremial de ATE porteña, hasta ser Secretario General de ATE Capital, en primer lugar, y, desde el 2003, a nivel nacional.

Junto a mis compañer@s encabecé las luchas contra el neoliberlismo, las privatizaciones de las empresas del Estado, el achique y desguace de éste durante el menemismo, como así también el despido de trabajadores y la contratación precaria.

Organicé las primeras Jornadas de Políticas Públicas para Trabajadores Estatales, al mismo tiempo que me convertía en el primer Secretario General en firmar el Convenio Colectivo de Trabajo para la Administración Pública, discutido y debatido con el conjunto de los trabajadores y trabajadoras.

En el 2001, siendo parte de la conducción de la CTA Capital, protagonicé las históricas jornadas de protesta del 19 y 20 de diciembre junto al reclamo fervoroso del pueblo de “Que se vayan todos”.

En ese mismo año participé del 1er Foro Social Mundial que se realizó en Porto Alegre, Brasil, junto a líderes como Lula, Hugo Chávez, Ignacio Ramonet, entre otros. Este primer encuentro significó la organización de la lucha contra la embestida del neoliberalismo en América Latina.

Al año siguiente, el 1ro de mayo del 2002, hablé en nombre de la CTA en la Plaza de la Revolución en la Habana, Cuba, ante el líder de la Revolución Fidel Castro y más de 1.250.000 personas que se encontraban conmemorando ese día.
Luego de la jornada, fui invitado por Fidel a una cena donde debatimos sobre su visión del mundo durante más de siete horas.

En junio de ese mismo año participé de cada marcha e impulsé con fuerza el repudio a los asesinatos de Kosteki y Santillán, por los cuales seguiré exigiendo justicia hasta que se condene a todos los responsables.

En el 2005 fui uno de los que estaba convencido de que la creación de una zona de libre comercio desde Alaska a Tierra del Fuego, con la eliminación de barreras arancelarias, liberalización de servicios, acuerdos de protección de inversiones extranjeras intrazona y limitación de la capacidad estatal para orientar las compras públicas, debía ser rechazado. Por eso, marché en Mar del Plata junto a una multitud para decirle “NO AL ALCA”.
Entre 2006 y 2011 fui Presidente de la Confederación Latinoamérica de Trabajadores del Estado (CLATE) que agrupa aproximadamente 4 millones de trabajadores. La CLATE está integrada por sindicatos de Argentina, Uruguay, Paraguay, Chile, Perú, Venezuela, Ecuador, Colombia, México, Cuba, República Dominicana, El Salvador, Puerto Rico, Brasil, Trinidad y Tobago, Panamá, y Aruba.

A partir de 2006 ocupé la secretaria general adjunta de la CTA, representando a la Central en foros sindicales internacionales, fui miembro permanente de la delegación argentina ante la OIT, y miembro titular ante el Consejo del Salario Mínimo Vital y Móvil.

En 2009 una gravísima enfermedad, el síndrome de Wegener, me dejó 3 meses en terapia intensiva, tiempo durante el cual los médicos veían pocas posibilidades de que siga con vida.
Compañeros y compañeras de todo el país participaban a diario de cadenas de oración pidiendo por mi vida. Infinidad de compañeros y compañeras donaban sangre ante la mirada sorprendida de enfermeros y médicos del lugar.
En 2013, como consecuencia del Wegener, fui sometido a un trasplante de riñón. Mis tres hermanos se presentaron de forma espontánea para hacerse los estudios y poder ser donantes. Mi hermana Elizabeth, a la cual le voy a agradecer eternamente haber cambiado mi vida, resultó ser 99,9% compatible.

En Septiembre del año 2010 se llevaron a cabo las elecciones de la Central de Trabajadores de la Argentina por voto directo y secreto y fui electo como Secretario General por mayoría de votos. En diciembre, se realizaron las elecciones complementarias donde con el voto de los trabajadores fui elegido como Secretario General de la CTA Nacional.

A lo largo de mi trayectoria participé de todas las luchas en defensa de los derechos humanos llevadas a ca
bo en Argentina, pero también de centenares realizadas en distintas partes del mundo. Mi comprometida actividad sindical llevó a que desde muy joven fuera invitado a infinidad de Congresos, eventos, actividades tanto de las centrales sindicales de distintos países como de organismos internacionales: la Organización Internacional del Trabajo, la Confederación Sindical Internacional, la Confederación Sindical de las Américas, la Federación Sindical Mundial, entre otros.

El 29 de mayo del 2014 fui reelecto en mi cargo por el 90% de los votos.

Durante la era Kirchnerista fui uno de los principales dirigentes gremiales que confrontó el modelo político y económico e impulsor de los 5 paros generales, lo que me valió que dejaran a la CTA afuera de Consejo del Salario y que mi persona fuera no grata tanto para la presidenta Cristina Fernández de Kirchner como para todos sus funcionarios. En el 2010, y por orden Néstor y Cristina, el Ministerio de Trabajo de la Nación ilegalizó la CTA y me desconocieron como Secretario General.

Actualmente, y ya en la era Macrista, sigo con la firme convicción de que la unidad de todos los que luchan es el secreto para enfrentar a un modelo económico que está profundizando el ajuste y que está dejando afuera del sistema a miles 
de compañeras y compañeros que han sido despedidos, que no les alcanza el salario para llegar a fin de mes y que golpea a mujeres, jóvenes y jubilados.